En este mes de junio, han sido muchos los jóvenes que se han enfrentado a la temida selectividad o Evaluación de Bachillerato para el Acceso a la Universidad (EBAU) que es el último palabro creado por la enésima reforma educativa para referirse oficialmente a esta prueba. Sin embargo, cabe preguntarse, ¿es esta prueba académica el único obstáculo al que deben enfrentarse antes de poder pisar un aula de una de las universidades de Castilla y León?

En Castilla y León, el camino que les queda por andar a los futuros estudiantes universitarios será más dificultoso. Las complicaciones ya no son las largas colas ante las ventanillas de administración de las facultades universitarias para solicitar la preinscripción o formalizar la matrícula. Con la administración electrónica eso ha ido desapareciendo. Los verdaderos quebraderos de cabeza serán para los padres de los estudiantes y para los propios estudiantes que necesitarán hacer números y preparar la cartera para hacer frente a las costosas tasas de acceso a las “suntuosas” universidades en Castilla y León.

En España, son los gobiernos autonómicos los responsables de fijar anualmente los precios públicos para cursar los estudios universitarios. Lo mismo sucede en otros países como el caso del Reino Unido donde el precio también difiere según la región donde se ubique la universidad.

“los precios y los criterios para su establecimiento no son coherentes entre comunidades autónomas, no tienen justificación aparente –explicitada en los decretos de precios– y, en algunos casos, no se atienen a las normas dictadas en la ley”

Para el curso 2016/17, la matrícula universitaria puede llegar a costar más del triple en una comunidad autónoma que en otra por cursar los mismos estudios en la universidad. Así se recoge el estudio “¿Por qué precios tan distintos? Precios y tasas en las universidades públicas en España” del Observatorio del Sistema Universitario de Cataluña. Los autores Oriol Arcas, Carme Peñas y Vera Sacristán concluyen que “los precios y los criterios para su establecimiento no son coherentes entre comunidades autónomas, no tienen justificación aparente –explicitada en los decretos de precios– y, en algunos casos, no se atienen a las normas dictadas en la ley”.

Los precios de los estudios universitarios experimentaron sus mayores subidas durante el curso 2012-13 cuando el ministro de José Ignacio Wert permitió a los gobiernos autonómicos que pudieran realizar subidas en las tasas universitarias. En plena ciclogénesis económica con bajadas de salarios y altas tasas de desempleo, la Junta de Castilla y León aprovechó la ocasión para incrementar los precios medios de Grado un 42%, es decir, un 150% la media nacional.  Sólo Cataluña y Canarias superaron ese incremento.

En los últimos seis cursos, desde el curso 2011-12 hasta el 2016-17, la Consejería de Educación de Castilla y León ha incrementado los precios medios de los estudios universitarios de Grado en un 50,9%. Únicamente Cataluña superó ese incremento con un 74,3% mientras que la media en España se situó en un 20,7%, tal como se observa en las “Series de precios públicos universitarios” que publica el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.

Un estudiante universitario de Castilla y León podría ahorrarse casi un 60% de la matrícula si estudiara en Andalucía.

Este aumento de los precios que deben pagar los estudiantes universitarios para cursar los estudios de grado ha supuesto colocar a las universidades de Castilla y León como las más caras de España. Los estudiantes que deseen cursar los grados universitarios en Arquitectura, en Fundamentos de Arquitectura, Medicina o en Veterinaria son los que van a tener que pagar, en Castilla y León los precios máximos. Por tanto, serán los estudiantes que más van a pagar por un curso universitario en todo el territorio español, concretamente, 1.815,00 euros. Posiblemente los jóvenes universitarios de Castilla y León estén pensándose en emigrar a Andalucía donde es más barato cursar estos estudios universitarios y así poder ahorrarse 1.057,8 euros.

Por término medio, un curso de grado en las universidades de Castilla y León cuesta, en primera matrícula, 1.400,31 euros (un 30% más que la media nacional y casi el doble que en Galicia donde es más barato). Las universidades madrileñas (1.556,40 euros) y las catalanas (1.508,60 euros) son las únicas que son más caras, si bien es cierto gozan de mayor prestigio y reconocimiento a nivel europeo. La misma escandalosa evidencia refleja el análisis del precio mínimo por curso de grado universitario, mientras en Castilla y León asciende a 1.024,20€, en Madrid es de 1.385,40€ y en Cataluña de 1.137,20€.

La situación es muy parecida para los estudiantes que cursan estudios de máster tanto del tipo habilitante como del no habilitante. Aclarar que se conoce como máster habilitante aquel que habilita para el ejercicio de una profesión regulada en España y, normalmente, su precio es menos caro que el correspondiente al máster no habilitante.

En Castilla y León, la Junta de Castilla y León establece un precio único para cursar estudios de máster habilitante, 1.966,80 euros, y no habilitante, 2.494,80 euros. Por tanto, en el caso de los estudios de máster habilitante, las universidades castellanoleonesas se sitúan como las terceras con los precios máximos más elevados tras Cataluña (2.470,20 euros) y Madrid (2.382,00 euros) pero si se comparan los precios mínimos entonces únicamente Cataluña tiene un precio superior a Castilla y León.

Para los estudios de máster no habilitante, existen siete comunidades autónomas con precios máximos superiores a los fijados en Castilla y León. Estas son, Cataluña, Madrid, La Rioja, Murcia, Cantabria, Comunidad Valenciana y Navarra. Por precios mínimos únicamente Cataluña, Madrid, Comunidad Valenciana y Navarra superan los precios establecidos en Castilla y León. En relación con la media nacional, los precios máximos en Castilla y León se encuentran en la media nacional (2.476,90 euros) pero los precios mínimos son un 22% superiores ya que la media se sitúan en los 2.044,93 euros.

Una conclusión es que las universidades de Castilla y León se encuentran liderando la tabla nacional de precios públicos de estudios universitarios. Ahora bien, lo realmente importante es conocer cuál es el esfuerzo económico que supone para las familias el poder ofrecer a sus hijos la oportunidad de cursar estudios universitarios. Ello conduce a plantearse otra gran pregunta ¿Son éstos precios públicos fijados por la administración autonómica garantes del acceso a la universidad a todas las capas sociales?

Como no todas las comunidades autónomas poseen el mismo nivel de renta es útil cruzar los datos anteriores con la renta media por hogar. De este modo, se conoce la proporción que representa los precios de los estudios universitarios sobre el total del poder adquisitivo de las familias.

Los hogares de Castilla y León deben destinar casi un 50% más de su renta que una familia media española para pagar la matrícula universitaria.

Así es como se corrobora que las familias de Castilla y León son las que mayor esfuerzo tienen que hacer en España para pagar las matrículas de los estudios universitarios de grado con precios más elevados. Estos estudios son Arquitectura, Fundamentos de Arquitectura, Medicina o Veterinaria que son carreras que cuentan con buenas salidas profesionales y buenos salarios. Concretamente, para una familia castellanoleonesa pagar los precios máximos le supone un 7,2% de su renta anual media, es decir, casi un 50% más que la media nacional y muy por encima que el esfuerzo que se realiza en comunidades autónomas como Cataluña (5,7%) o Madrid (5,4%). Igual ocurre si se observan los precios medios donde en Castilla y León el esfuerzo de las familias es un 39% mayor que la media de España.

En cuanto a los másteres habilitantes, las universidades castellanoleonesas se encontraban como las terceras más caras. Situación que se asemeja cuando se compara con la renta media por hogar al situarse Castilla y León (7,8%) tras Canarias (8,0%) y Cataluña (7,9%). En el caso de los másteres no habilitantes, los hogares de Cataluña, Murcia, Comunidad Valenciana, Extremadura, Cantabria, La Rioja y Madrid superan a los de Castilla y León (9,9%).

Para el curso 2017-18, la Junta de Castilla y León ha decidido mantener las mismas tasas que el curso recientemente finalizado. Así cumple con el programa electoral del Partido Popular de Castilla y León donde se comprometía a congelar las elevadas tasas universitarias, en función de la evolución económica. Por tanto, se consolida la inequidad de unas tasas universitarias que  seguirán siendo una importante barrera en Castilla y León para poder cursar estudios superiores. Ello en un escenario donde la crisis y las políticas de recortes se llevaron por delante muchos de los recursos destinados a becas.

Otro nefasto resultado de esta situación de precios tan elevados es que desincentiva la atracción de talento que desee realizar sus estudios en las universidades de Castilla y León. Por el contrario, en una comunidad autónoma acuciada por la despoblación, esta situación favorece que los jóvenes castellanoleoneses emigren a otras comunidades autónomas.

Por cierto, un último apunte, los estudiantes de Castilla y León también son de los que más han pagado en España para poder realizar la selectividad. Así es la voracidad recaudatoria de la Consejería de Educación.

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